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Relatos porno con mi hija

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Es bastante erótica, no? Abrí sus piernas para ver mi verga ya que se desaparecía al entrar completamente en su hoyo trasero. Chat para hacer amistades. Pasé mi brazo izquierdo por encima de su hombro, y mire sus grandes ojos. Relatos porno con mi hija. Todo iba muy bien hasta que un día llegando del trabajo, me preguntó mi hija: Gracias papi, a mi también me gusta mucho, hace mucho que quiero estar así con vos, que nos mimemos y acariciemos.

Yo maquinando como meterle mano sin que ella se enojara, le puse conversación: Siento algo bien raro!! Me llamo Rubén, tengo 35 años y una hija de 15 llamada Ana. El grito que pegó me dolió en el alma pero sabía que era por su bien y que después iba a disfrutar mucho.

Ahí mismo miro hacia mi pene y se dio cuenta que lo tenía como un riel, pero se hizo la que no se dio cuenta de nada, y se recostó a mi lado en una almohada estirando las piernas y se tapo con la camiseta larga que usaba como pijama. Chica guapa desnuda. A la hora convenida llegó la chica. El problema consistía en que desde que me masturbaba de adolescente siempre me corría abundantemente, esta noche sin duda no era la excepción.

Con manos hirvientes y temblorosas le quité su calzóncito, lo que ví era impresionante, Sandra a pesar de que tenía 13 años y tenía unas corvas y unas piernas de 18 solamente tenía cinco o seis vellos en su vaginita este hecho hacía que pudiera ver que toda su conchita esta muy mojada y muy apretada. Yo miré a mi esposa que seguía la conversación y asintió con la cabeza para seguir con la apariencia de naturalidad y normalidad.

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Le dije a mi hija que se tenía que quedar quieta y con los ojos cerrados ya que si se movía recibiría de castigo nuevamente cosquillas. Videos porno animados. El problema consistía en que desde que me masturbaba de adolescente siempre me corría abundantemente, esta noche sin duda no era la excepción. Se agachó la tomó con una mano y comenzó a lamerla y a chupar la punta, sin que su madre lo impidiera que me miraba resignada a que a su corta edad, ya tuviera una verga en la boca, yo le dije; -Déjala para que aprenda, pero indícale como se hace, así que nena, deja a tu madre que te ayude un momento.

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Pero ni uno ni otro aceptaría eso. Pero no me dijo nada.

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Con la mano bajé el cañón de carne, los otros disparos dieron en sus pequeñas tetas. Naty estaba hermosa, llevaba puesto un top cortito de algodón, una pollerita suelta muy cortita y unas sandalias que la hacían lucir muy hermosa. Trate de dormir pero el recuerdo de mi hija y sus jugueteos sexuales no me dejaba, por lo que decidí que tenia que desbordar todo mi deseo y decidí masturbarme lo antes posible. Se agachó la tomó con una mano y comenzó a lamerla y a chupar la punta, sin que su madre lo impidiera que me miraba resignada a que a su corta edad, ya tuviera una verga en la boca, yo le dije; -Déjala para que aprenda, pero indícale como se hace, así que nena, deja a tu madre que te ayude un momento.

Se divirtieron mucho y eso le dio oportunidad a Patricia para jactarse del tamaño de mi verga. Relatos porno con mi hija. Reímos y nos fuimos al bar a tomar unas copas.

Yo con los ojos como platos, escuchaba y no me lo podía creer, me acordaba como todos los médicos me decían que mi hija no podía andar y no había solución. Vamos a dormir que es tarde. Las mejores novelas eróticas. Mi hija entró al baño y se sentó en el sanitario con las piernas abiertas mostrando su inocente vulva con varios y dorados vellos cubriéndola. Se acomoda sobre mis muslos y se recuesta sobre mi pecho.

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